domingo, 4 de diciembre de 2016

DIAGNÓSTICO DE LA MIOCARDIOPATÍA HIPERTRÓFICA

Lo primero será, como siempre, realizar una exploración física del paciente. Esta se enfocará principalmente en observar la tensión arterial y en auscultar el corazón y los pulmones, ya que la gran mayoría de los pacientes que sufren miocardiopatía hipertrófica presentan hipertensión arterial y ruidos cardíacos anormales o soplos (estos pueden cambiar según la posición del paciente). El médico también revisará el pulso en brazo y cuello, debido a que también pueden producirse latidos cardíacos anormales.


Por otra parte, los exámenes dirigidos a diagnosticar el engrosamiento del miocardio, las complicaciones del flujo sanguíneo o la posible regurgitación de alguna válvula (generalmente, la válvula mitral) serán:

  • Ecocardiografía (más común): servirá para diagnosticar la enfermedad y hacer un seguimiento del paciente.
  • Electrocardiograma.
  • Monitorización cardíaca: se trata de colocar una máquina que registra el ritmo cardíaco del paciente de una forma continuada. Generalmente se coloca de 24 a 48h para observar posibles anormalidades.
  • Cateterismo cardíaco: también denominado angiografía coronaria, consiste en observar la forma en la que fluye la sangre a través de las arterias del corazón, utilizando rayos X y un tinte especial.
  • Radiografía de tórax.
  • Resonancia magnética del corazón.
  • Ecocardiografía transesofágica.
Monitorización cardíaca.

Cateterismo cardíaco o angiografía coronaria.

También pueden realizarse análisis de sangre, para descartar otras posibles enfermedades. Además, también se le hará un electrocardiograma u otra de estas pruebas a los parientes cercanos del paciente, con el fin de detectar también esta afección.




TRATAMIENTO DE LA MIOCARDIOPATÍA HIPERTRÓFICA

En cuanto al tratamiento de la miocardiopatía hipertrófica decir que en la actualidad no existe cura para la esta, pero el objetivo del tratamiento es mejorar los síntomas y prevenir las complicaciones.

Las intervenciones que disminuyen la contractilidad o incrementan el volumen ventricular, la presión arterial o las dimensiones del tracto de salida ejercen por lo general un efecto beneficioso en los síntomas.

Si presenta síntomas, puede necesitar medicamentos, como betabloqueadores y los bloqueadores de los canales del calcio, para ayudar al corazón a contraerse y relajarse de manera correcta. Estos medicamentos pueden aliviar el dolor torácico o la dificultad para respirar al hacer ejercicio.

Cuando se presenta una miocardiopatía hipertrófica obstructiva con presencia de síntomas incapacitantes una vez dado el tratamiento farmacológico, se han llevado a cabo diversos tratamientos con los cuales se pretende reducir el grado de obstrucción.
El más efectivo es la miectomía septal, mediante cirugía, que a pesar de los riesgos, ofrece buenos resultados a largo plazo.
Como alternativas a esta técnica, se puede emplear la ablación septal con alcohol. El procedimiento consiste en la inyección selectiva de alcohol en la primera rama septal del árbol coronario, con objeto de producir un área localizada de necrosis que impida el engrosamiento sistólico del tabique interventricular y, con ello, la obstrucción dinámica.

Otras opciones son la implantación de un marcapasos bicameral con estimulación en el ventrículo derecho o un desfibrilador implantado que reconozca ritmos cardíacos potencialmente mortales y envíe un impulso eléctrico para detenerlos, que esto puede evitar la muerte súbita en pacientes de alto riesgo.

ENDOCARDITIS

La endocarditis es una enfermedad que se produce como resultado de la inflamación del endocardio, es decir, un proceso inflamatorio localizado en el revestimiento interno de las cámaras y válvulas  cardíacas. Esta patología se caracteriza  por la acumulación de bacterias y coágulos en las válvulas que forman vegetaciones y, al desprenderse, pueden afectar a órganos vitales y ocasionar la muerte. 

La endocarditis se diferencia de la inflamación del músculo cardíaco, llamada miocarditis, y de la inflamación de la membrana que envuelve al corazón, que recibe el nombre de pericarditis.
Estas dos afecciones no suelen ser causadas por microbios sino por autoinmunidad o virus y en muchas ocasiones la causa se desconoce.

sábado, 3 de diciembre de 2016

SÍNTOMAS ENDOCARDITIS

Los síntomas de la endocarditis pueden aparecer de manera lenta o repentina. Por ello distinguimos dos tipos de endocarditis: 
  • En el caso de la endocarditis bacteriana aguda los principales signos que determinan su presencia son en primer lugar, fiebre elevada (sobre unos 40ºC) junto con una frecuencia cardíaca acelerada. Está acompañada de fatiga y lesiones valvulares. Puede producirse un síndrome séptico por la extensión de la infección, con lo que diversos órganos vitales pueden dejar de funcionar. Si la situación empeora, puede producirse incluso la muerte. De los dos tipos de endocarditis es la más peligrosa.
  • La endocarditis subaguda se asocia a fiebre leve (aproximadamente 38ºC), hiperhidrosis, pérdida de peso, anemia y manchas cutáneas en manos, uñas, pies, incluso en la conjuntiva de los ojos. Esto se produce a consecuencia de las hemorragias causadas por los émbolos. 



Pueden observarse síntomas en ambos tipos como pueden ser palidez, dolor en las articulaciones y músculos, inflamación abdominal y de los miembros inferiores, una respiración dificultosa o incluso hematuria. La sensación de frío y la sudoración son muy frecuentes en este tipo de patología.


Para saber más a cerca de esta enfermedad, os recomiendo ver el siguiente vídeo. A pesar de estar en inglés es muy gráfico y aporta una información muy completa sobre la endocarditis bacteriana: qué es, sus causas y factores de riesgo, analiza a la perfección todos los signos y síntomas, incluso su tratamiento.


DIAGNÓSTICO ENDOCARDITIS

Si nos encontramos ante un paciente con fiebre persistente sin que exista un foco aparente de infección, debemos sospechar inmediatamente de una posible endocarditis. Sobre todo si a ello también se asocian un proceso de soplos u otros posibles síntomas cardíacos, o si la persona sufre cardiopatías que podrían predisponer a la endocarditis.













Lo primero que debemos hacer es observar la presencia del microorganismo patógeno en la sangre, y ver si existen vegetaciones en las válvulas cardíacas o en sus alrededores.

Para ello realizaremos hemocultivos. Estos son pequeñas recolecciones de sangre del paciente recogidas en condiciones especiales que favorecen el crecimiento del microorganismo. Además de detectarlo, con este método podremos seleccionar el tratamiento más adecuado para el caso en concreto.

Ecocardiograma transtorácico.
Por otra parte, para detectar las vegetaciones emplearemos técnicas de imagen cardiaca. Normalmente se realizza primero un ecocardiograma transtorácico (es decir, desde el exterior del tórax). Es posible que esta prueba no muestre las vegetaciones, o produzca imágenes un tanto confusas, por lo que si poseemos una alta sospecha podríamos contemplar otras opciones. Una de ellas sería realizar un ecocardiograma transesofágico, que consiste en introducir un tubo por la boca hasta el esófago y obtener así imágenes a tiempo real, aunque resultaría más agresivo para el paciente.


El electrocardiograma no sólo nos servirá para realizar el diagnóstico, sino que también aporta datos sobre el estado de la válvula a la que afecta esta enfermedad y del funcionamiento general del corazón.






TRATAMIENTO DE LA ENDOCARDITIS

El tratamiento de la endocarditis tiene que cubrir los siguientes aspectos:
  1. Tratamiento de la infección mediante antibióticos intravenosos. En un primer lugar este tratamiento se da sin conocer con detalle el microorganismo que causa la patología y posteriormente se aporta el antibiótico adecuado al microorganismo específico que se detectó en los hemocultivos. Este tratamiento puede durar varias semanas.
  2. El médico deberá de tratar las complicaciones secundarias que puedan aparecer como las embolias o la insuficiencia cardíaca.
  3. Tratamiento quirúrgico, indicado en aquellos casos en que es necesario sustituir la válvula afectada por una prótesis, cuando existen abscesos o cuando el riesgo de que se produzcan embolias es muy alto. 

viernes, 2 de diciembre de 2016

TRASTORNOS ALIMENTARIOS: BULIMIA, ANOREXIA

BULIMIA

La bulimia es un trastorno de la conducta alimentaria y psicológico que se caracteriza porque las personas que la padecen suelen comer mucho durante un periodo corto de tiempo, seguido de un periodo de arrepentimiento en el que el individuo vomita el exceso de alimento ingerido. El arrepentimiento viene dado por el temor a engordar.


ANOREXIA

La anorexia consiste en un trastorno de la conducta alimentaria que supone una pérdida de peso provocada por el propio enfermo a través de métodos no saludables como vomitos o ayunos prolongados. Esta enfermedad es causado por el temor a aumentar de peso y por la idea que tiene el sujeto de su propio cuerpo, el cual se ve gordo aun cuando su peso se encuentro por debajo de lo recomendado. 


SÍNTOMAS DE LOS TRASTORNOS ALIMENTARIOS

En cuanto a los trastornos alimentarios, los más conocidos y frecuentes son la anorexia y la bulimia. Sin embargo, conocemos muy poco todos los síntomas de estas patologías. Por ello vamos a ver los síntomas de estas enfermedades alimentarias.

Anorexia

Un paciente anoréxico se caracteriza por una pérdida significativa de peso provocada por el propio enfermo debido a una  visión distorsionada y errónea de su cuerpo.

Los principales síntomas que determinan la presencia de esta enfermedad y que la familia detecta y les lleva a dar la voz de alarma son los siguientes:
  • Rechazo a mantener el peso del cuerpo por encima del mínimo adecuado para la edad y talla
  • Miedo al aumento  de peso
  • Percepción excesiva por la composición calórica de los alimentos y por la preparación de los alimentos que consume
  • Obsesión por su imagen y el deporte
  • a la hora de comer, recurre a trampas para comer lo menos posible
A estos síntomas se le suman otros rasgos típicos como la irritabilidad, depresión y los trastornos emocionales o de la personalidad. al mismo tiempo se manifiesta una alteración de la sensación de saciedad de las comidas, náuseas e hinchazón abdominal. Se presentan ciertos trastornos cognitivos, que se centran en los alimentos, peso corporal y el aspecto físico.

En cuanto a las consecuencias clínicas, los síntomas son:
  • Reducción de las pulsaciones cardíacas
  • Arritmias, que pueden derivar en un paro cardíaco
  • Baja presión arterial
  • En el caso de las mujeres, amenorrea que consiste en la desaparición de la menstruación
  • Disminución de la masa ósea
  • Disminución de la motilidad del intestino
  • Anemia
  • Aparición de un vello fino en espalda, antebrazos, muslos, cuello y pómulos
  • Pérdida de cabello
  • Estreñimiento crónico
  • Deshidratación
  • Pigmentación amarillenta en palma y planta de manos y pies por acumulación de carotenos en las glándulas sebáceas
  • Uñas quebradizas
  • Edemas periféricos de forma habitual

Bulimia

Los bulímicos son personas que buscan ocultar los vómitos, por lo que la enfermedad suele pasar desapercibida durante un largo periodo de tiempo, hasta que los cambios del peso corporal se hacen evidentes.

Los síntomas más característicos de un caso de bulimia son los siguientes son los que se mencionan a continuación:
  • Ingesta excesiva de alimentos en un breve periodo de tiempo, sin autocontrol. Buscan esa saciedad de la ansiedad de comer
  • Su comportamiento suele ser asocial y tienden al aislamiento. además, la falta de control produce sentimientos de culpa y vergüenza
  • Usan laxantes y provocan el vómito  como medida de prevención al aumento de peso y compensación a los atracones
  • Se repiten con regularidad los ciclos de atracones y vómitos
  • Baja autoestima
Además de las manifestaciones generales son visibles alteraciones psicológicas, como ya vimos, una gran impulsividad y poco control sobre sí mismos. Son personas que se irritan con facilidad y es frecuente que se adhieran a vicios como alcohol y drogas.

En cuanto a las consecuencias clínicas, son similares a las de la anorexia. Destacamos las siguientes:
  • Arritmias
  • Deshidratación
  • Problemas dentales, como caries
  • Pérdida de cabello
  • Intestino irritable 
  • Reflujo gastroesofágico
  • Hernia de hiato
  • Pérdida de masa ósea
  • Perforación esofágica
  • Roturas gástricas
  • Pancreatitis

En la siguiente imagen se recogen los síntomas principales de ambas patologías:


DIAGNÓSTICO DE LOS TRASTORNOS ALIMENTARIOS

Si nos encontramos ante una clara sospecha de que un paciente sufre un trastorno del comportamiento alimentario (TCA), debemos realizar una historia clínica completa tanto individual como familiar. Lo más común es que se trate de un paciente joven o adolescente, por lo que estas entrevistas deben tener unas características concretas. 


La principal dificultad de este diagnóstico recae en la nula disponibilidad de la persona para revelar sus conductas, síntomas o motivos. Es por ello que la empatía es una característica fundamental en la entrevista para conseguir que confiese sus miedos con respecto a ganar peso. Luego, cuando sea preciso, esto deberá corroborarse con por lo menos uno de sus padres o familiares cercanos.


También es muy importante que realicemos la entrevista a solas con el paciente, pidiéndole a la familia que se ausente para crear un ambiente de privacidad donde pueda responder a las preguntas tranquilamente. Siempre se debe garantizar la confidencialidad de este proceso, dejando claro que también se hablará de este tema con sus padres o familiares siempre y cuando esto no represente un riesgo potencial para la integridad del paciente.


En esta entrevista preguntaremos sobre trastornos físicos (piel y mucosa, menstruación, peso), emocionales (depresión, aislamiento social, trastornos del sueño, angustia...), conductuales (dieta, atracones, hiperactividad física...) y cognitivos (distorsión de la imagen personal, conciencia de la enfermedad...).


Una vez que hemos confirmado el diagnóstico de esta enfermedad, debemos informar a la persona afectada teniendo en cuenta su realidad personal para transmitir el mensaje. Informaremos de manera completa sobre las características del TCA que sufre, describiendo sus características, así como su evolución y pronóstico. Evitaremos culpabilizar al paciente, pero debemos dejar claro que es crucial su implicación para solucionar este problema.



Por otra parte, también realizaremos una exploración física, aunque esta sea menos efectiva para el diagnóstico que la entrevista. Exploraremos los diferentes aparatos y sistemas del organismo, prestando una especial atención a aquellos signos de malnutrición y al crecimiento o desarrollo sexual. Para ello seguiremos los siguientes pasos:


  • Exploración dentaria, de la piel y de las mucosas. Hidratación, pigmentación, hipertricosis, lesiones dérmicas sospechosas de autoagresión, petequias, púrpuras, etc.
  • Exploración cardiocirculatoria. Realizaremos un electrocardiograma en aquellas personas con anorexia nerviosa y signos de desnutrición, o en aquellas que padezcan bulimia nerviosa y tengan riesgo de diselectrolitemia.
  • Exploración respiratoria. Posibles infecciones puntuales, pneumotórax o neumonía por aspiración.
  • Exploración neurológica. Posibles polineuropatías asociadas a déficits vitamínicos.


TRATAMIENTO DE LOS TRASTORNOS ALIMENTARIOS

En primer lugar, vamos a hablar del tratamiento de la bulimia. El tratamiento de este trastorno de la alimentación tiene que ser multidisciplinar y adaptarse a cada paciente de forma individual
Por lo general las personas bulímicas no suelen ingresarse a menos que: 
  • Tengan anorexia.
  • Presenten depresión.
  • O necesiten medicinas que no se pueden tomar en casa.
El tratamiento que se les aporta a estos pacientes casi siempre es: fármacos y psicoterapia. Es aconsejable que el psicólogo o psiquiatra sea una persona que ya haya vivido alguno de estes trastornos de la alimentación, además será quien decida si el paciente debe o no tomar antidepresivos que le ayuden a controlar la bulimia.
Los grupos de apoyo pueden servir para la bulimia leve sin otros problemas de salud, además la  asesoría, como la terapia conversacional y la nutricional son los primeros tratamientos para la bulimia cuando no responde a los grupos de apoyo.

Dependiendo de la gravedad, el paciente puede requerir a un tratamiento ambulatorio o ser hospitalizado.
  1. Los primeros pasos deben encaminarse a evitar los vómitos, normalizar el funcionamiento metabólico del enfermo y enseñarle a mantener una dieta equilibrada y tener unos buenos hábitos alimenticios.
  2. Junto a este tratamiento, se llevará a cabo una terapia psicológica con el fin de reestructurar las ideas racionales y corregir la percepción errónea que el paciente tiene de su propio cuerpo.
El tratamiento de este trastorno también implica en gran medida la colaboración de la familia y su entorno, ya que en muchas ocasiones este es el factor desencadenante de la enfermedad.

Antes de comenzar una terapia, el enfermo debe saber que: 
  • Es probable que necesite diferentes terapias.
  • Es común que la bulimia reaparezca.
  • Es un proceso doloroso y tanto la familia como la persona enferma deben de hacer un gran esfuerzo.

En cuanto a lo que se refiere a la anorexia, los objetivos globales del tratamiento son la corrección de la malnutrición y los trastornos psíquicos del paciente. En primer lugar se intenta conseguir un rápido aumento de peso y la recuperación de los hábitos alimenticios, ya que pueden implicar un mayor riesgo de muerte. Pero una recuperación total del peso corporal no es sinónimo de curación. La anorexia es una enfermedad psiquiátrica y debe tratarse como tal, pero ante todo, debemos de ayudarle a la persona a entender que esta padeciendo una enfermedad.

Esta enfermedad se va a tratar desde tres aspectos: 
  1. Detección precoz de la enfermedad.
  2. Coordinación entre los servicios sanitarios implicados, como puede ser psiquiatría, endocrinología y pediatría.
  3. Seguimiento ambulatorio una vez que el paciente ha sido dado de alta, con visitas regulares.

El tratamiento ambulatorio es eficaz cuando:

  • - Se detecta de manera precoz.
  •  
  • - No hay episodios de bulimia ni vómitos y existe un compromiso familiar de cooperación.


jueves, 1 de diciembre de 2016

ENFERMEDAD CELÍACA

La enfermedad celíaca es una condición del sistema inmune en la que las personas tienen intolerancia al gluten porque daña su intestino delgado, inflamando y dificultando la absorción de los nutrientes. El gluten es una proteína presente en el trigo, cebada y centeno. 

SÍNTOMAS ENFERMEDAD CELÍACA

Los síntomas del síndrome celíaco varían de un enfermo a otro. Además, suelen ser atípicos incluso estar ausentes. Dichos factores dificultan su diagnóstico. 
A continuación, mostramos una tabla donde están recogidos los principales síntomas realizando una distinción entre la infancia, adolescencia y los propios de la edad adulta. Entre los signos más frecuentes que pueden mostrar enfermos de celiaquía, independientemente de su edad son: pérdida de peso, anorexia, diarrea, pérdida de masa muscular, alteraciones del carácter y anemia ferropénica, resistente a tratamiento.

Infancia

Adolescencia

Adulto

Vómitos

Anemia ferropénica

Anemia ferropénica

Diarreas abundantes

Diarrea malabsortiva

Diarrea malabsortiva

Nauseas

Estreñimiento, meteorismo

Colon irritable, estreñimiento

Anorexia

Dermatitis atópica

Dermatitis herpetiforme

Retraso del crecimiento

Retraso puberal

Osteoporosis

Irritabilidad, apatía, introversión

Cefaleas

Depresión

Distensión abdominal

Dolor abdominal

Pérdida anormal de peso



Para más información puedes visualizar el siguiente vídeo, donde una especialista recoge y explica los principales síntomas: Enfermedad celíaca


DIAGNÓSTICO ENFERMEDAD CELÍACA

El diagnóstico de la enfermedad celíaca puede resultar un poco difícil, ya que los síntomas del paciente pueden ser atípicos o estar ausentes




Para empezar, se valorará en el paciente la existencia de signos y síntomas de la enfermedad, y su posible pertenencia a un grupo de riesgo, ya sea por sufrir enfermedades que puedan estar asociadas a la celiaquía, o por tener familiares que padezcan este trastorno.


Una vez identificada la posible asociación a esta enfermedad, se realizará un examen clínico cuidadoso y se analizará la sangre del paciente, incluyendo los marcadores serológicos de la celiaquía. Estos son los antiendomisio, los anticuerpos antigliadina y la antitransglutaminasa tisular. 



El conocimiento reciente de las diferentes formas clínicas de la celiaquía(silente, latente, atípica, clásica...), ha demostrado que no siempre se puede establecer un diagnóstico clínico completamente funcional de esta enfermedad. Es por ello que para diagnosticar con certeza este trastorno digestivo, es imprescindible realizar después una biopsia intestinal. Esta prueba consiste simplemente en introducir un endoscopio a través del tubo digestivo, y extraer una pequeña muestra de tejido del intestino delgado (generalmente, de la parte superior), para luego ser analizada y ver si está o no dañado. Para realizar esta prueba, es importante que el paciente no haya retirado todavía el gluten de su dieta.



TRATAMIENTO ENFERMEDAD CELÍACA


La enfermedad celíaca no se puede curar. El tratamiento de esta consiste en seguir una dieta estricta libre de gluten de por vida. Esto va a permitir una recuperación de las vellosidades intestinales, que volverán a tener un tamaño normal.
Se debe evitar de forma estricta, alimentos, bebidas y medicamentos que contengan trigo, centenos, cebada o posiblemente avena.

La eliminación del gluten de la dieta no es sencillo, dado que muchos productos habituales de nuestro menú diario están en contacto de una u otra forma con algún tipo de cereal. Además de que esta dieta supone un elevado coste para las familias, por el precio general mayor de los productos sin gluten, pero su cumplimiento estricto es necesario, ya que en la mayoría de los casos, seguir una dieta sin gluten bien equilibrada es el único tratamiento que lo mantendrá bien.

A todos aquellos pacientes con celiaquía se les suele añadir a su tratamiento suplementos vitamínicos y de hierro, por la deficiencia que suelen asociar. Del mismo modo, el calcio suplementario debe formar parte de dichos complementos.